
Esta tarde, recogiendo las hojas de palmera que me ha podado el Q-ñao, nos hemos encontrado con una tremenda mantis religiosa, bastante grande. Nunca había visto una así. Nos ha gustado tanto que la hemos atrapado hasta que mi hermana se trajera la cámara de fotos (la buena, porque la del móvil es pésima), ya que por lo menos se merece un par de fotos de calidad. Luego la soltaremos.
Es un insecto realmente impresionante. Lanza una mirada asesina, desde su postura, que impone bastante respeto, la verdad (y eso porque sé que no es venenosa, que si no... impondría algo de miedo).
Aquí van un par de fotos, antes de devolverla a la naturaleza. Le pediría unas dedicatorias, pero no quiero molestarla más.
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